A casi un mes de la trágica inundación que golpeó Bahía Blanca, el panorama comercial sigue siendo incierto. Si bien algunos negocios lograron reabrir sus puertas, muchos otros permanecen cerrados y afrontan un futuro incierto. “A casi un mes, como verás, no solamente el mío, pero hay algunos que abrieron ayer. Estamos prácticamente en el mes de los comercios, algunos cerrados”, afirmó Mercedes Corbaz, representante de la Corporación del Comercio bahiense.
Según un relevamiento inicial, el porcentaje de afectación sigue siendo alto y muchos comerciantes trabajan para reacondicionar sus locales. “Gracias a Dios, un montón de locales pudieron ponerse de pie rápidamente, manteniendo algunas estructuras, pero otros todavía siguen cerrados“, explicó Corbaz.
La crisis comercial que dejó la inundación no sólo se mide en daños materiales, sino también en pérdidas económicas por los días de cierre y la reducción del consumo. “Lo que viene ahora es un parate económico muy importante“, advirtió Corbaz. La prioridad de muchas familias es destinar sus ingresos a la reparación de sus hogares, relegando compras en sectores como el textil.
Además, el acceso a ayudas económicas ha sido un obstáculo para los comerciantes. “No muchos han podido acceder. Hay muchas trabas burocráticas y un cuello de botella en los bancos, porque intentan atender a la mayoría de los afectados”, indicó la referente del sector.
Las medidas adoptadas por el municipio, como la reducción de algunas tasas, han sido bien recibidas, aunque “parece que nada alcanza“. Corbaz señaló que, de los 350.000 habitantes de Bahía Blanca, alrededor de 270.000 se vieron afectados. “Muchos comerciantes no solo perdieron sus negocios, sino también sus viviendas”.
En este contexto, el sector comercial esperaba una asistencia similar al ATP implementado durante la pandemia, para ayudar a cubrir sueldos y cargas sociales. Sin embargo, hasta el momento, no ha habido respuestas concretas. “Nos hubiera servido recibirlo antes. Ya estamos cerca del pago de sueldos y aguinaldos, y no tenemos ninguna novedad“, lamentó Corbaz.
El impacto de la crisis también se refleja en la pérdida de empleos. “Negocios que no van a volver a abrir y comerciantes que tenían dos o tres locales y decidieron cerrar algunos. Inevitablemente, eso implica pérdida de puestos de trabajo”.
El golpe económico va de la mano con un impacto emocional en la comunidad. “Para todo bahiense, la sensación es de una tristeza absoluta. La ciudad quedó atravesada por una angustia que vivimos todos”, afirmó Corbaz. Al recorrer los centros comerciales y productivos, la preocupación se profundiza. “No nos olvidemos de las fábricas y las pymes, que también están en una situación crítica”.
Mientras los comercios intentan reponerse, la incertidumbre económica y social persiste. “Estamos relevando datos para conocer el estado actual de los locales, pero sabemos que la recuperación será lenta”, concluyó Corbaz.
Esta entrada ha sido publicada el 3 de abril, 2025 14:04
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