La devastadora inundación que golpeó Bahía Blanca dejó a cientos de familias en una situación crítica. Entre ellas, Andrea y Jeremías, quienes viven en Zeballos al 200, vieron cómo el agua invadía su hogar hasta alcanzar un metro y medio de altura. En cuestión de horas, su casa quedó inhabitable.
“A la 1:30 ya estaba todo flotando. Vino una vecina y nos refugiamos en el altillo con Jeremías y nuestros gatos. Gracias a Dios, ahí nos salvamos”, relata Andrea, quien ahora enfrenta una nueva lucha: recuperar su vivienda.
La preocupación principal de Andrea no es solo material. Su hijo Jeremías tiene síndrome de Down y asma bronquial, lo que lo hace especialmente vulnerable a la humedad y las secuelas de la inundación. “Si le agarra una neumonía, es muy peligroso. Yo tengo diabetes y un problema cardíaco, pero lo mío es manejable. Mi prioridad es su salud“, explica.
El pedido de Andrea es claro: no busca dinero, sino colaboración para reparar su hogar. “Necesitamos arreglar los pisos, que son de madera flotante y están destruidos. Hay que sacar la pinotea y rellenar con escombros unos 40 o 50 centímetros. Además, una habitación está revestida con machimbre y quedó completamente mojada“, detalla.
Mientras intenta adaptarse a la nueva realidad, Andrea recuerda cómo vivió el momento crítico. “No tuve miedo. Jeremías decía ‘agua’ y nada más. Le gusta nadar, así que no se asustó. Pero fue de golpe. Cuando llegué a casa, alrededor de las 9, el agua ya estaba subiendo. A la 1 de la madrugada, todo flotaba”, cuenta.
Hoy, su pedido es urgente: “No podemos pisar las habitaciones, hay partes donde el piso se hundió. Y en esta zona, hay muchas ratas y peste. Esto nos inquieta mucho”.
Para quienes puedan colaborar con materiales o mano de obra para la reconstrucción, Andrea dejó su contacto: 291-4740048. “A veces las llamadas no entran, pero por WhatsApp respondo mensajes”, aclara.
Mientras la ciudad intenta recuperarse, historias como la de Andrea y Jeremías reflejan la urgencia de la solidaridad. “No pido otra cosa, solo que me ayuden a refaccionar la casa. No lo puedo hacer sola”, concluye.
